miércoles, 11 de septiembre de 2013

El timo de la factura de la luz

¿Habéis probado alguna vez a llamar a los teléfonos que aparecen en el anverso de vuestra factura de la luz?
Sí, me refiero a esos 33 números que aparecen debajo de la columna, comercializadoras de mercado libre. Ja, ja, ja. ¿Mercado libre? ¿Mercado? ¿Libre?
Ahí va mi primer encuentro con este mundo oscuro y tenebroso que es la comercialización de la luz. Y cuanto más me fui adentrando en esta faena, menos claridad me fui encontrando. Primero llamé a una de las grandes, Endesa. Fue una llamada de pim, pam, pum. Vamos…, que fuimos al grano. Un aquí te pilo, aquí te mato. Pocas explicaciones. Facturación real cada dos meses, es decir, nada de estimación de consumo. Además, discriminación horaria y un servicio 24 horas para emergencias gratuito solo por cambiarme de compañía en señal de agradecimiento. Ah!! y es una promesa con ventajas: solo me van a subir la luz una vez al año. Qué fortuna la mía, estoy a las puertas de poder ahorrarme una subida de la factura!!! Claro, la luz ahora es es como el IPC o el IVA, sube porque sí, porque la vida se encarece y hay que corregir el coste del paso del tiempo. En este caso, los precios de los conceptos “término fijo de potencia”, “hora punta” y “hora valle” son los mismos que en la compañía actual. Pero yo en realidad lo que quería era ahorrar, recortar lo que ya me cuesta el recibo del consumo eléctrico, pero no frenar una subida.
comparativamente me ofrecen lo mismo que ya tengo. Pues…, para eso, no cambio.
Pasemos a otro mundo tenebroso. Hidrocantábrico. Aquí te ayudan a hacer cálculos. “Es muy sencillo”, te dicen. Pero no les intentes seguir el razonamiento sin calculadora porque te vas a liar por el camino, ya verás. “Divida usted 30 días entre 1,824482″. Interrumpo y digo, ¿pero no será 1,824482 entre 30 días?”, entonces suena una música. Momento que aprovechas para ir a por la calculadora a toda prisa. La música sigue sonando y unos segundos más tarde, vuelve la voz. “Gracias por la espera. Ah, sí disculpe, lo estaba haciendo mal. Divida usted 1,824482 entre 30 y ese es el precio que le sale por el término fijo de potencia. Además, le aplicamos un 2% de descuento durante toda la vida del contrato en el tramo de consumo de la tarifa valle”, es decir, la bonificación se aplica solo sobre la parte más barata del consumo. “La lectura del contador es la real y le cobrarán cada dos meses, no mensualmente”, añade. Al decirle, “yo tengo contador digital ¿eso ayuda?”, responde “sí, pero hasta el año 2014 no se lo van a tener en cuenta porque actualmente no está preparado el proceso de telemedición”. Ahhhh. Traducido: que han cambiado los contadores, pero en realidad, no se van a aprovechar sus ventajas hasta dentro de dos años… Seguro que Recursos
Humanos de la eléctrica de turno, no ha sido tan paciente y al señor que venía a hacer la lectura del contador a casa ya está en el paro desde que nos pusieron el aparatito. Es lo que se llama proceso de “digitalización”. O sea, tú te quedas y tú fuera, y mientras oyes la voz te señalan con el dedo índice. Lo bueno que tiene es que el lector de contadores podrá dejar de lectura aburrida para coger algo entre las manos más interesante y edificante. Además, todo son ventajas. Gana tu vista que a fuerza de leer contadores se estaba acelerando el avance de la presbicia… Habría que investigar.
Entre llamada y llamada, la cosa se complica, porque dependiendo de quien te coja el teléfono te hablan de cosas nuevas, extrañas, de las que nunca has oído hablar, pero que están ahí, presentes, minuto a minuto, y como algo cotidiano que te afecta en silencio día a día sin que te percates. Y por mucho que mires a tu recibo no “relucen” los oscuros números que pagas. Pero corren, minuto a minuto, hacia la hucha de tu compañía eléctrica. Y entonces, mientras estás pensando en ello, te hacen la pregunta que te deja claro que de luz, no tienes ni pajolera idea: “¿Usted qué tipo de contrato tiene?: 2.0 DHA, 2.0 A, 3, 4, …”. Se hace un silencio. Y reacciono, tras aguantar el latigazo. “Oiga mire…, que yo no le estaba haciendo una consulta para saber la fórmula química del ácido docosahexaenoico… ¿Qué me está contando?”, le digo sin querer ser borde, mientras salgo de mi particular estado de shock. “Mire la 2.0A es el contrato que tiene la mayoría, el 2.0 DHA es la tarifa TUR de discriminación horaria, y luego están otras potencias mayores contratadas”. En qué lío me he metido sin comerlo ni beberlo!!!! Pero, si yo solo pretendía hacer ajustes en mis gastos caseros, que es como ahora se le llama a hacer recortes en política…!!!
Está claro que no hay ni una sola luz, por tenue que sea, que alumbre la factura eléctrica que pagamos cada mes. Todo es confuso. Lo peor es que me lo explican y mi cara se convierte en una antología de muecas. Un par de luces aún deben de estar conectadas en mi cerebro, pero, sinceramente, hoy no debo encontrar la llave que las conecta. Mientras me dan explicaciones, miro mi factura y creo que el papelito no se puede leer con claridad ni apuntando con linterna. Lejos de rendirme, me digo a mi mismo: vamos a seguir investigando. Tiene que salir algo bueno de esto.
Y cambio de estrategia. Hay que llamar a la compañías pequeñas, que están más a nuestra altura, al cabo de la calle, más cerca del ciudadano corriente y hablarán como la gente de a pie. Espero con ansia que la cosa cambie y llamo a Energya VM Gestión de Energía. Pero ahí te dan con un portazo en toda la cara. “Si es usted un particular no podemos ofrecerle nada ventajoso. No somos competitivos… y no podemos ofertarle un buen precio. Lo sentimos”. Se agradece la sinceridad y evitar rodeos y perder tiempo. Y el mensaje, claro: si quieres cambiar de compañía hazlo con una grande porque nosotros no podemos hacerles frente. Ellos son el oligopolio y nosotros tenemos las migajas, ¿lo entiendes? Bueno, pues habrá que esperar a que estos pequeños competidores crezcan o se multipliquen en el próximo concurso eólico, vete tú a saber…
A pesar de todo, seguimos navegando en el proceloso mundo de las eléctricas modestas. Comercializadora Lersa S.L. es la siguiente: “lo siento pero en Galicia no operamos, no podemos ofrecerle servicio”. Vaya por Dios!!! Colgamos y volvemos a llamar. Esta vez a Detisa. A saber dónde están, pero marcamos el número. ¿Será el de la suerte? “Lo siento, si es usted un cliente particular no hacemos ofertas, solo trabajamos con clientes industriales”. Son las cosas de tener un bolsillo modesto, que te penaliza. Pero espera que me toque la lotería y que monte una industria y entonces…. vas a saber lo que es ahorrar en la factura de la luz.
Llevo ya casi una hora tecleando números de teléfono y son más de las cinco. Que te atiendan en ese horario la mayoría de las compañías pequeñas es imposible. Su horario de trabajo es solo hasta la una y media. Normal, si trabajas toda la tarde, imagínate lo que te sube el recibo de la luz. A estas empresas les resulta cerrar antes para ahorrar… energía. Además, desde la una te cobran a precio de hora punta!!!
Así que hay que volver al plan inicial, a las gigantes del sector eléctrico, que esas sí tienen descuento, y, como, producen, la luz que gastan les sale gratis. Le toca el turno a Iberdrola. Su teléfono es uno de los que aparece en la lista sin especificar que es de pago. En el 900, la línea gratuita, no te informan sobre ofertas de precios para nuevos clientes. Las llamadas gratis son para otros menesteres. Es solo para clientes atrapados. Pasemos a E.ON. Un señor muy amable te dice: “nosotros le podemos ofrecer un paquete de servicios. Le hacemos un 12% de descuento en el término fijo de potencia. Además congelamos durante 12 meses el precio de la hora punta y la hora valle. El precio no le subirá en todo el año. Y además, si tiene una oferta mejor de otra compañía dentro de 12 meses, nosotros se la igualamos”. Ah, pues parece interesante… Suena bien. Entonces razonas mientras divides el precio de la tarifa de potencia entre 365 días y lo multiplicas por la potencia contratada y por el número de días de la factura. “O sea, que entonces con ese 12%… me ahorro… algo más de dos euros por mes”. Asienten del otro lado de la línea. Pero añaden, “y además como es una oferta especial en el paquete se le incluye un servicio 24 horas para incidencias en cerrajería, cristalería, fontanería. Es gratuito hasta 50 euros y le incluye los gastos de desplazamiento de un profesional que nosotros le mandamos: En la factura le cobraremos por este servicio 1,91 euros al mes”. O sea, que lo que me ahorro con el 12% de descuento, me lo gasto en un servicio que no quiero, pero me lo tengo que comer, porque de lo contrario no hay oferta. Qué cachondos!!!! ¿Dónde está el ahorro?
Para rematar la faena, uno de los amables comerciales con los que coges confianza, te acaba dando consejo e incitando al cambio. “Es que el próximo mes de enero va a haber con seguridad una subida de la luz y es mejor que se acoja al cambio ahora. Así, usted se aprovecha de nuestra oferta y le congelamos el precio. La subida no le afectará en todo el año”. Que riquiño!!!! Además me da una noticia en exclusiva: la luz sube el próximo mes. Al decirle que estoy viendo que no hay en realidad una oferta competitiva, que todas las tarifas son muy parecidas en términos de ahorro, el comercial te espeta con un soplo sincero: “es que usted está en TUR y hay poco margen. En el 2013 el Gobierno va a hacer modificaciones en la ley y seguramente desaparecerá esta tarifa. Entonces el mercado será libre y ahí tendremos más margen para distinguirnos del resto de compañías porque habrá más diversidad de precios”. ¿Cómo? ¿Que el Gobierno suprimirá la doble tarificación, la antigua tarifa nocturna? O sea, entonces la luz el año que viene será más libre, es decir, más cara, como las gasolinas. ¿Y seguiremos pagando el déficit tarifario?, pregunto. Claro, claro, me contestan. Es decir, que pagaremos por la luz, dos veces más cara.
Llamada tras llamada voy perdiendo los nervios, la paciencia. No hay ninguna promoción en la que en realidad encuentres una opción que reduzca razonablemente el gasto. Bueno sí, unos céntimos al mes, que tal y como está la vida hay que valorarlo. Con esos céntimos igual te dan para ir a la cocina económica en caso de urgencia ¿Pero qué clase de ofertas son estas? ¿No había un Tribunal de la Competencia? Se ve que los señores competentes no han tenido tiempo de levantar el teléfono y llamar compañía a compañía para comprobar el pacto de precios.
Y agárrate, que en el 2013 el precio sube a la velocidad de la luz…
Aunque lo he intentado… sigo a oscuras.
Qué país!!!!!!




carlosasanchez2007@gmail.com

http://apincheira.wordpress.com/2012/12/05/el-timo-de-la-factura-de-la-luz/

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